El Azzurro ganó el derby y de yapa se quedó con la Copa de las Dos Penínsulas.
Un clásico es un clásico. Y a pesar de que hay algunas ediciones más importantes que otras, siempre es un verdadero placer conseguir la victoria en un derby. Ayer, en medio de un clima tranquilo y vacacional, Italiano festejó ante Español la obtención de la Copa de las Dos Penínsulas, que dentro de seis meses será ofrecida nuevamente en la revancha, en el estadio del Gallego.
El partido recién se estaba armando, y la ventaja llegó bien rápido para los de Cachín. Falló Guido Milán, quien no pudo dominar un bochazo largo en la puerta de su propio área y se la dejó servidita a Saccone. El Lobo, de zurda, facturó ante la salida de Coloca. A partir de ahí, los dirigidos por Smaldone fueron más peligrosos, aunque avanzaban de manera desprolija: puro pelotazo a espaldas de Demaldé, una de las incorporaciones del Tano -las otras son Alanís y Rossi-, quien mostró mucho más en ataque que en defensa. Así, Ojeda y Gareca pudieron empatar, pero sus testazos chocaron contra los postes. Y los goles que no se hacen en un arco... Sí, se hacen en el otro. Abálsamo recibió un buen centro de la figura Velázquez y, de palomita, venció la floja resistencia del 1 rival. Partido sentenciado.
Está claro que el de ayer fue un encuentro amistoso, con el fin de calentar los motores para la reanudación del torneo, el próximo fin de semana. Y los entrenadores deberán seguir laburando para remendar ciertos errores en todas sus líneas. Sin embargo, el Azzurro no disimula su alegría: nadie puede negar que es hermoso disfrutar de un triunfo clásico. Por eso, brindó el Tano.
(Alan Santos Suarez,Diario Olé)